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Ajedrez y Creatividad

Ajedrez y Creatividad

“Un deportista sin creatividad, será previsible, por lo que los resultados no lo acompañarán…”

Loher

Para definir el concepto de creatividad es necesario conocer su raíz etimológica. La palabra creatividad deriva del latín “creare”, la cual está emparentada con “crecere”, lo que significa crecer; por lo tanto Papalia en su libro de Psicología, la definiría como la “habilidad de ver las cosas bajo una nueva perspectiva e inventar luego soluciones nuevas, originales y eficaces, “crear de la nada”.

La creatividad es un componente sumamente importante en cada partida, es la que nos permite jugar con esos toques “mágicos”, que definirán esa leve o definitiva mejoría de la posición.

El estrés, los miedos, pensamientos irracionales y/o negativos son algunos de los obstáculos con los que nos enfrentamos ya que entorpecen la fluidez de la creatividad, de que nuestra imaginación se eleve…sin embargo la ansiedad es el pilar principal, donde parten toda una serie de consecuencias mentales, llevándonos al miedo, el miedo a los pensamientos negativos y/o irracionales, y es ahí donde empieza el camino descendente hacia la derrota.

Un ajedrecista ansioso, nervioso o rígido no podrá permitir que su creatividad fluya, sino todo lo contrario, esta se quedará encerrada, encapsulada e imposibilitada de salir, lo que ocasionará un pobre desempeño.

Es fundamental la mente abierta y despejada para permitir que la creatividad aparezca cuando tiene que aparecer, sin forzarla, porque mientras más ganas y esfuerzo ponga el ajedrecista para que esta se dé, más difícil será que aparezca, parece contradictorio pero querer forzar su aparición sólo hará más improbable que suceda.. Lo paradójico de las habilidades mentales es que mientras más consciente se sea de estas, más difícil será que se den, deben aparecer sin que el jugador de ajedrez se percate de que sucede, pero para ello es muy importante que se encuentren relajados y dejando que la mente fluya hacia jugadas que difícilmente se verían en situaciones de tensión.

Se debe “aprender para desaprender”, Es decir que una vez aprendida la técnica, se debe dejar de pensar en ella para que fluya el talento y la creatividad, desarrollándose el estilo personal del ajedrecista. Una vez que el movimiento técnico se ha aprendido, este se interioriza y pasa a ser un movimiento natural de la persona y se fusiona con el estilo personal.

En su libro Así hablaba Zaratustra, F.Nietzsche en el capítulo de las transformaciones del espíritu nos dice que el espíritu humano tiene tres transformaciones…en la tercera dice”El niño es inocencia y olvido, un nuevo comenzar, un juego, una rueda que gira sobre si, un primer movimiento, una santa afirmación”.

Es el espíritu creativo, que irrumpe con talante innovador y permite generar nuevos conocimientos. Es niño porque es el espíritu que, aprendiendo y preguntándose los porque, puede crear sin otro límite que su propia imaginación: este es el derrotero del espíritu humano.

Cuando juega un niño la creatividad es indispensable. Los deportes, son juegos reglados y deben servir para divertir y recrear, ya que para eso han sido construidos y esa es su finalidad, a mayor creatividad mayor diversión.

Para hacer más probable la aparición de la creatividad el ajedrecista tiene que estar suelto, menos tenso nervioso o rígido e intentar “conectarse” con su niño interior que se arriesgaba en grandes batallas con sus soldados o muñecos…no debemos olvidarnos que el ajedrez también es un juego.

Un saludo a todos

Lic.Maria Enriqueta Granero Duarte

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